
Bajo un cielo añil
el frio infernal nos sorprende.
Las luces multicolor
aparecen en las casas, en las tiendas.
A mi me llega de golpe la nostalgia.
Querer dormir 31 días sin enterarme de nada.
Sin la emoción que provoca un pino
adornado de estrellas.
Hace un año era un poco mejor que éste,
sin haber recibido una de las peores noticias
que me han dado en la vida.
Tal vez fue tu regalo de navidad, lo mejor para ti
y en parte para nosotros de ya no verte sufrir.
Y aún así de saber que seguramente eres feliz
haces tanta falta aquí.
Todos los días te recuerdo y miro tu foto.
Esa que nos sacamos juntas.
La miro bien siempre y pongo en play
tu voz y tu sonrisa, y trato de recordar tus manos
me da miedo un dia no recordarte como te llevo
ahora en mi memoria y en mi corazón.
Siempre quise pensar que no estás mas que en tu casa,
tomando tu cafe con leche y pan dulce,
escuchando tus historias.
Han pasado no sé cuantos días y a veces me dan ganas
de ir corriendo a tu casa, solo para saber que de verdad
no estás, pero me da miedo no encontrarte más.
A pesar de todo sé que de algún modo sabes todo esto,
y que te extragno tanto, que te extragno hasta doler y
te adoro, te adoro donde estés.
